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Santa María Magdalena

Santa María Magdalena

 

1.-Introducción

En las orillas del lago Genesaret (Galilea), entre las ciudades de Cafarnaum y Tiberias, estaba situada la pequeña ciudad de Magdala, cuyos restos han sobrevivido hasta nuestros días.
En Magdala nació y creció una mujer que al encontrarse con Jesús de Nazaret entró para siempre en la memoria universal. El Evangelio no nos dice nada acerca de los años juveniles de María, pero la tradición nos informa que María de Magdala era joven y bonita, y llevó una vida pecaminosa.
María Magdalena, a veces llamada simplemente Magdalena o La Magdalena, fue una mujer judía que, según los cuatro evangelios canónicos , viajó con Jesús como uno de sus seguidores y fue testigo de su crucifixión , entierro y resurrección . Ella es mencionada por su nombre doce veces en los evangelios canónicos, más que la mayoría de los apóstoles.

En los cuatro evangelios canónicos, ella es testigo de la crucifixión de Jesús y, en los evangelios sinópticos, también está presente en su entierro. Los cuatro evangelios identifican ella, ya sea solo o como miembro de un grupo más grande de las mujeres, ya como el primer testigo de la tumba vacía , y la primera para dar testimonio de la resurrección de Jesús. Por estas razones, es conocida en muchas tradiciones cristianas como el "apóstol de los apóstoles".

En los Evangelios dice que el Señor expulsó a siete demonios de María. El Evangelio relata que María siguió al Señor, cuando fue con los apóstoles por las ciudades y aldeas de Judea y Galilea predicando sobre el Reino de Dios. Junto a las mujeres piadosas le sirvió de sus propias posesiones, lo que indica que probablemente ella era relativamente rica. (acompañado por los Doce, y por algunas mujeres, que habían sido curadas de espíritus malos y de enfermedades: María la Magdalena, de la que habían salido siete demonios; Juana, mujer de Cusa, un administrador de Herodes; Susana y otras muchas que les servían con sus bienes, Lc 8, 2s)

Los evangelistas la citan entre las mujeres seguidoras del Señor que están con él al pie de la Cruz, mencionándola en primer lugar. Su preeminencia entre las mujeres seguidoras de Jesús se destaca en Juan que, aparte de a la Madre de Dios, nombra sólo a ella y a María de Cleofás.

La Sagrada Escritura no nos habla de la vida de María Magdalena después de la resurrección de Cristo, pero es imposible dudar de que si en los terribles minutos de la Crucifixión de Cristo estuvo al pie de su cruz con su madre Juan, se quedara con ellos durante todo el tiempo posterior a la resurrección y la ascensión de Cristo. Así, en el Libro de los Hechos de los Apóstoles, san Lucas escribe: que todos los Apóstoles con una sola mente permanecieron en oración y súplica, con ciertas mujeres y María la Madre de Jesús y sus hermanos.
La Santa Tradición testifica que cuando los Apóstoles se fueron de Jerusalén para predicar a todos los confines de la tierra, junto con ellos también fue María Magdalena a predicar.

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2.-Texto evangélicos

El Evangelio da cuenta de la singular importancia de María Magdalena en la historia de salvación desarrollada en tiempos de Jesús de Nazaret. Así:

Aparece Magdalena dentro de las relaciones sobre las mujeres que acompañaban y atendían a Jesús desde los primeros momentos de su vida pública

Ella es mencionada por su nombre trece veces en los evangelios canónicos, más que la mayoría de los apóstoles.

Pero donde su presencia resulta incuestionable es a partir de los hechos acaecidos a partir del prendimiento, muerte y resurrección de Jesús. En el relato de la pasión, María Magdalena es una de las testigos que se encontraba en el Gólgota. Junto a las restantes mujeres, María Magdalena es garante ante los discípulos de la muerte de Jesús, de su enterramiento y del lugar donde fue enterrado.

En los cuatro evangelios canónicos, es citada como testigo de la crucifixión de Jesús y, en los evangelios sinópticos también está presente en su entierro. Los cuatro evangelios la identifican, ya sea sola o como miembro de un grupo más grande de las mujeres, como el primer testigo de la tumba vacía, y la primera en dar testimonio de la resurrección de Jesús. Por estas razones, es conocida en muchas tradiciones cristianas como la "apóstol de los apóstoles".

María y Magdalena en GetsemaníAdquiere una importancia singular su papel como primer testigo expresamente citado en el relato evangélico de la resurrección del Señor. Para san Juan, María Magdalena es la única mujer a quien Jesús se aparece. En la escena del huerto no hay ninguna otra mujer, ni siquiera la madre de Jesús.

 

1.   Mt 27,56 «Había allí muchas mujeres que miraban desde lejos, aquellas que habían seguido a Jesús desde Galilea para servirlo; entre ellas, María la Magdalena y María, la madre de Santiago y José, y la madre de los hijos de Zebedeo» (Mt 27, 55-56).

2.   Mt 27, 61 María la Magdalena y la otra María se quedaron allí sentadas enfrente del sepulcro.

3.   Mt28 1 «Pasado el sábado, al alborear el primer día de la semana, fueron María la Magdalena y la otra María a ver el sepulcro. Y de pronto tembló fuertemente la tierra, pues un ángel del Señor, bajando del cielo y acercándose, corrió la piedra y se sentó encima. Su aspecto era de relámpago y su vestido blanco como la nieve; los centinelas temblaron de miedo y quedaron como muertos. El ángel habló a las mujeres: «Vosotras no temáis, ya sé que buscáis a Jesús el crucificado»( Mt 28, 1-5)

4.   Mc 15, 40: Había también unas mujeres que miraban desde lejos; entre ellas María la Magdalena, María la madre de Santiago el Menor y de José, y Salomé

5.   Mc 15, 47: «Informado por el centurión, concedió el cadáver a José. 46 Este compró una sábana y, bajando a Jesús, lo envolvió en la sábana y lo puso en un sepulcro, excavado en una roca, y rodó una piedra a la entrada del sepulcro. María Magdalena y María, la madre de Jesús, observaban dónde lo ponían»  (Mc 15, 45-47).

6.   Mc16 1«Pasado el sábado, María Magdalena, María la de Santiago y Salomé compraron aromas para ir a embalsamar a Jesús. Y muy temprano, el primer día de la semana, al salir el sol, fueron al sepulcro. Y se decían unas a otras: «¿Quién nos correrá la piedra de la entrada del sepulcro?». Al mirar, vieron que la piedra estaba corrida y eso que era muy grande. Entraron en el sepulcro y vieron a un joven sentado a la derecha, vestido de blanco. Y quedaron aterradas.» (Mc16, 1-5)

7.   Mc16, 9 Resucitado al amanecer del primer día de la semana, se apareció primero a María Magdalena, de la que había echado siete demonios

8.   Mc 16 61 María la Magdalena y la otra María se quedaron allí sentadas enfrente del sepulcro.

9.   Lc8, 1s «Después de esto iba él caminando de ciudad en ciudad y de pueblo en pueblo, proclamando y anunciando la Buena Noticia del reino de Dios, acompañado por los Doce, y por algunas mujeres, que habían sido curadas de espíritus malos y de enfermedades: María la Magdalena, de la que habían salido siete demonios; Juana, mujer de Cusa, un administrador de Herodes; Susana y otras muchas que les servían con sus bienes».(Lc 8,2)

10.   Lc24,10 «El primer día de la semana, de madrugada, las mujeres fueron al sepulcro llevando los aromas que habían preparado. Encontraron corrida la piedra del sepulcro. Y, entrando, no encontraron el cuerpo del Señor Jesús. Mientras estaban desconcertadas por esto, se les presentaron dos hombres con vestidos refulgentes. Ellas quedaron despavoridas y con las caras mirando al suelo y ellos les dijeron: «¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive? No está aquí. Ha resucitado. Recordad cómo os habló estando todavía en Galilea, cuando dijo que el Hijo del hombre tiene que ser entregado en manos de hombres pecadores, ser crucificado y al tercer día resucitar». Y recordaron sus palabras. Habiendo vuelto del sepulcro, anunciaron todo esto a los Once y a todos los demás. Eran María la Magdalena, Juana y María, la de Santiago. También las demás, que estaban con ellas, contaban esto mismo a los apóstoles.» (Lc 24, 1-10)

11.   .Jn19, «Junto a la cruz de Jesús estaban su madre, la hermana de su madre, María, la de Cleofás, y María, la Magdalena». (Jn 19, 25)

12.   Jn20 1«El primer día de la semana, María la Magdalena fue al sepulcro al amanecer, cuando aún estaba oscuro, y vio la losa quitada del sepulcro. Echó a correr y fue donde estaban Simón Pedro y el otro discípulo, a quien Jesús amaba, y les dijo: «Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto» (Jn 20, 1-2)

13.   Jn20, 18 María Magdalena, que acompaña a Jesús en la cruz, es la primera en llegar a la tumba en la mañana del domingo y desde allí informará a Pedro y “al discípulo al que Jesús ama”:

«Estaba María fuera, junto al sepulcro, llorando. Mientras lloraba, se asomó al sepulcro y vio dos ángeles vestidos de blanco, sentados, uno a la cabecera y otro a los pies, donde había estado el cuerpo de Jesús. Ellos le preguntan: «Mujer, ¿por qué lloras?». Ella les contesta: «Porque se han llevado a mi Señor y no sé dónde lo han puesto». Dicho esto, se vuelve y ve a Jesús, de pie, pero no sabía que era Jesús. Jesús le dice: «Mujer, ¿por qué lloras?, ¿a quién buscas?». Ella, tomándolo por el hortelano, le contesta: «Señor, si tú te lo has llevado, dime dónde lo has puesto y yo lo recogeré». Jesús le dice: «¡María!». Ella se vuelve y le dice: «¡Rabboni!», que significa: «¡Maestro!». Jesús le dice: «No me retengas, que todavía no he subido al Padre. Pero, anda, ve a mis hermanos y diles: “Subo al Padre mío y Padre vuestro, al Dios mío y Dios vuestro”». María la Magdalena fue y anunció a los discípulos: «He visto al Señor y ha dicho esto». (Jn 20, 11-18).

 

3.-Qué sabemos de María Magdalena

Icono de María Magdalena con sus atributosNo obstante la abundancia relativa de citas de María Magdalena en los Evangelios, el conjunto de su vida, desde su origen hasta su muerte y sepultura, no está bien documentado.

Los problemas en torno a la Magdalena gira alrededor de los aspectos relativos a su procedencia de origen, a su tipo de vida, a su relación con Jesús, a la posible identificación con las otras “Marías” del Evangelio –María de Betania y María la hermana de Lázaro-, su vida y predicación tras la resurrección de Jesús, el lugar de su muerte y, finalmente, la peripecia de sus restos con el sitio definitivo de sus reliquias.

Y si hay aspectos problemáticos siempre que la leyenda sustituye a las fuentes escritas, en el caso de María Magdalena la complejidad se duplica porque existen tradiciones muy diferentes en Oriente y Occidente, y, fruto de ellas, la diferente veneración que se tributa a la santa en ambas Iglesias.

 

3.1.-la tradición de la Iglesia Católica

En la tradición católica, María Magdalena, llamada directamente por su nombre solo en los testimonios del Nuevo Testamento mencionados anteriormente, fue identificada con varios personajes más del Evangelio:

1.  Con María, mencionada en el Evangelio de Juan como la hermana de Marta y Lázaro, quien recibió a Jesús en su hogar en Betania (Juan 12: 1-8 )

2.  Con la mujer sin nombre que ungió la cabeza de Jesús en Betania en la casa de Simón el leproso (Mat. 26: 6-7 , Marcos 14: 3-9 )

3.  Con la pecadora sin nombre (ramera), que lavó los pies de Cristo en paz en la casa del fariseo Simón (Lucas 7: 37-38).

Por lo tanto, Magdalena, identificándose con estos personajes adquiere las características de una ramera arrepentida.

El evangelio contiene tres referencias que ayudan a la identificación de la Magdalena con la ramera que Cristo había salvado de la lapidación, y que, plausiblemente, como reconocimiento, se presentó en casa del fariseo Simón (Lc 7, 38) cuando Jesús estaba cenando y derramó sobre sus pies aceites aromáticos, los lavó y procedió a secarlos con sus propios cabellos. O, bien según otra exégesis, con la mujer que le unge la cabeza con perfumes en casa de Simón, el leproso.

Esta identificación de María Magdalena con la pecadora es una visión difícilmente sostenible a pesar de las pocas referencias bíblicas existentes: si Magdalena tuviera una reputación empañada por un pecado tan bíblicamente escandaloso, los judíos no lo hubieran silenciado en su oposición a Cristo. Pero los fariseos nunca lo acusaron del hecho de que entre sus seguidores hubiera una antigua ramera.

San Gregorio Magno identifica a las tres “Marías”, al final del s. VI, en la persona de María Magdalena A la que Lucas llama una mujer pecadora, que Juan llama María (de Betania), creemos que es la María de quien fueron expulsados siete demonios según Marcos". Desde entonces prevaleció en la Iglesia latina la imagen de María Magdalena / María de Betania como la prostituta liberada por Jesús de la lapidación.

En el siglo XX, la Iglesia Católica revisó repetidas veces durante el s. XX su visión sobre la Magdalena, buscando corregir antiguos posibles errores de interpretación bíblica, tal como se da cuenta en el punto 5.-La fiesta de esta misma página

Pero la cultura subyacente tras una tradición de 15 siglos no se modifica en un par de generaciones y, por eso, la percepción popular mantiene sin grandes cambios la visión de la Magdalena como la pecadora arrepentida.

Su predicación y lugar de sus reliquias

En la tradición de los Padres latinos se predica que María Magdalena fue una seguidora cualificada de Cristo durante su vida terrena y predicadora del Evangelio tras su ascensión.

María Magdalena continuó predicando el evangelio de Cristo en Italia y en la ciudad de Roma, donde se encontraba en la primera visita a Roma del apóstol Pablo y después de su partida dos años después.

Abona esta historiografía, además de la tradición, el saludo de Pablo en su Carta a los Romanos escrita desde Corinto: “Saludad a María, que con tanto afán ha trabajado en vuestro favor”(Rom.16: 6).

Dentro de dicha tradición aparecen Lázaro y su hermana Marta que, juntos con otros antiguos discípulos de Jesús, acompañaron a Magdalena en la predicación y se desplazaron a la actual Francia huyendo de las persecuciones judía y romana, concretamente a la ciudad de Marsella, donde murió y reposaron inicialmente sus restos.

Posteriormente, las reliquias de María Magdalena, con la excepción de su cabeza, fueron trasladadas a Roma, donde descansan desde entonces, cerca de Letrán, en la iglesia de San Juan de Letrán, debajo del altar.

 

3.2.- La tradición ortodoxa

La Iglesia ortodoxa oriental nunca ha identificado a María Magdalena con María de Betania o con la "mujer pecadora" que unge a Jesús en Lucas 7: 36ss, y siempre ha enseñado que María fue una mujer virtuosa toda su vida, incluso antes de su conversión

Oriente, tiende a ver en María Magdalena a una de las mujeres sanadas por Cristo, que fue curada de siete demonios según aparece en varios pasajes del N. T.:Resucitado al amanecer del primer día de la semana, se apareció primero a María Magdalena, de la que había echado siete demonios (Mc 16, 9), y que tras la curación lo abandonó todo y siguió al judío que la había curado, tanto por gratitud, inicialmente, como por la gracia que alcanzaba a los apóstoles que seguían a Jesús.

Es venerada, a partir de los textos del Evangelio del domingo de Pascua, exclusivamente como una “mirófora” (es decir, una de las mujeres que se acercaron al sepulcro el domingo por la mañana portando mirra y aceites esenciales para el embalsamamiento) y, dentro del relato de Marcos, la primera en conocer el anuncio de la resurrección, y de llevarlo a los apóstoles, por lo que se convirtió en “apóstol de los apóstoles”, según la expresión latina, o “Igual a los apóstoles”, en la expresión común de la ortodoxia

La tradición de la Iglesia ortodoxa explica que, después de las manifestaciones de Cristo resucitado, Magdalena se quedó con la madre de Jesús y con los apóstoles y predicó la fe cristiana por primera vez en Jerusalén. Después de pasar un tiempo en Jerusalén, tras la crucifixión y resurrección, María Magdalena fue a Efeso con la Virgen María, a casa de Juan, y lo ayudó en sus escritos del Evangelio.

Se cree que María Magdalena predicó el evangelio en Roma, como lo da a entender Pablo en su epístola a los romanos : " Saludad a María, que con tanto afán ha trabajado en vuestro favor " ( Romanos 16: 6 ). Probablemente, en relación con este viaje posterior, surgió la tradición del huevo de Pascua relacionada con su nombre .

Finalmente volvió a Efeso, permaneciendo allí hasta su muerte natural, y en Efeso fue sepultada. Las reliquias de María Magdalena fueron transferidas solemnemente de Efeso a Constantinopla en el siglo IX, bajo el emperador León VI, y colocadas en la iglesia del monasterio de San Lázaro.

La convulsa historia de oriente medio puede explicar que las reliquias de Santa María Magdalena no permanecieran definitivamente en Constantinopla. Puede colegirse fácilmente que por temor a los ataques de los turcos podrían haber sido llevados al oeste, a Roma, desde Constantinopla, cuando los italianos los capturaron a principios del siglo XIII con los cruzados de la cuarta campaña. Habrían corrido la misma suerte que las reliquias de los santos de muchas regiones del sudeste, que fueron evacuadas de las antiguas ciudades cristianas y trasladadas y repartidas por diferentes ciudades de países occidentales Europa

 

Maria-Magdalena_leyenda-del-huevo-rojo3.3.-Magdalena y el huevo de Pascua

La aparición de la tradición de los huevos de Pascua está asociada con María Magdalena.

Hay una leyenda de origen tardío, que sitúa a María Magdalena en Roma predicando ante el emperador romano Tiberio.

Habiendo pedido ser presentada al emperador, le lleva, siguiendo la costumbre, un obsequio de regalo que, por su condición humilde, se limita a un huevo de gallina. Una vez en presencia de Tiberio, le predica a Cristo con las palabras ¡Cristo ha resucitado!.

El emperador mostró dudas de que alguien pudiera resucitar, y expresa la imposibilidad de ello al igual que un huevo blanco no puede ponerse rojo. En este momento sucedió un milagro: el huevo blanco comenzó a ponerse rojo.

El hecho estaba lleno de simbolismos y los cristianos comenzaron a pintar huevos para las fiestas de la Pascua. Del huevo nace una nueva vida. El caparazón representa un ataúd, y el color rojo indica al mismo tiempo la sangre derramada de Jesucristo y la dignidad real del Salvador (en la antigüedad, el color rojo púrpura era vestidura regia).

El huevo de Pascua sirve de símbolo de la resurrección de Cristo y de nuestra propia resurrección, pues estamos unidos a Él por el bautismo.

 

4.-El icono

María Magdalena portadora de mirraEl arte conoce varias variantes de la imagen dela santa

    1. Con un recipiente de incienso: La imagen tradicional de la santa con cualquier atributo, en este caso, con una botella de incienso (alabastro), el signo de María Magdalena,  como una de las mujeres portadoras de mirra.

 

 

    1. Lavando los pies de Jesús: Iconografía de Europa occidental: la ramera María Magdalena lava los pies de Jesús María Magdalena lava los pies a Jesúsen paz, limpiándolos con su hermoso cabello. Por lo tanto, ella usualmente tiene un cabello largo y hermoso.

 

 

 

 

 

    1. Testigo del crucificado: En la ortodoxia, se representa a María Magdalena entre las santas mujeres próximas a María durante la crucifixión (aunque a veces solo hay 2 testigos: la Virgen y Juan el evangelista).
    2. Participante de los sucesos al pie de la cruz
Aunque no haya iconografía suficientemente diferenciada para cada momento, se distinguen tres escenas distintas entre la crucifixión y muerte en cruz de Jesús, por un lado, y el entierro de Jesús, por otro:

María Magdalena presente en la crucifixión.-El descendimiento de la cruz,
.-La lamentación por Cristo muerto, al pie de la cruz, recién descendido, y
.-Presente en la contemplación del cadáver sobre el ataúd (o sobre la losa del sepulcro), situación puramente contemplativa y previa a la preparación del cuerpo con los sudarios y aceites. Este icono es también conocido como de la posición en un ataúd y puede presentar elementos de la escena anterior de la Lamentación de Cristo.

 
5. Entre las mujeres portadoras de mirra: En ambas tradiciones, la escena está representada según los Evangelios: María Magdalena estaba entre las mujeres que vinieron a cubrir el cuerpo de Jesús, pero encontraron una tumba vacía y un ángel que les enseñó acerca de la resurrección.
6. Noli me tangere: Es un icono más propio de la Iglesia Occidental que de la oriental, aunque hay iconos griegos de la escuela cretense

 

Recoge la escena de la aparición de Cristo resucitado a María Magdalena, bajo la figura de un jardinero. Cuando ella trata de tocarlo Jesús se lo impide con las palabras “noli me tangere”,

En el icono, se ve a María Magdalena, cerca de la tumba de Jesús, en la mañana del tercer día. Ella traía las especias para el embalsamamiento del cuerpo y al llegar cerca del jardín de Arimatea ha divisado la tumba abierta y vacía. Ella piensa que el cuerpo de Jesús ha sido robado.

No es difícil imaginar a la Magdalena descansando y rompiendo a llorar, mirando una y otra vez la tumba vacía, hasta que, de repente, le parece ver a través de las lágrimas dos ángeles sentados en la cabecera y el pie de la piedra donde fue dejado el cadáver.

Un ángel le pregunta: "¿por qué lloras?" 

La respuesta: "Porque se han llevado a mi Señor, y no sabemos dónde lo han puesto" 

 Icono "Noli me tangere"La mirada de los dos ángeles se dirige al jardín llena de alegría. María sigue la mirada y ve a un hombre muy agradable que no reconoce de inmediato y del que escucha: "Mujer ¿por qué lloras? A quién buscas?"

María expresa su desesperación "Se han llevado a mi Señor Jesús! Vine para embalsamarlo pendiente de su promesa de resucitar ... "Entonces, Jesús le dice; "María" y se revela en su esplendor triunfal. María dio un grito  "Rabboni" (= mi querido maestro), y  reconociéndole se lanza a sus pies para besarlos.

El centro del icono es el jarrón de especias e incienso que María llevó para ungir el cuerpo de Jesús . Ella quiere besar y ungir sus pies, pero Cristo le ordena que no le toque. Con las manos abiertas expresa que ha acogido el don de su Padre, que ha sido Él quien le ha resucitado.

Las aureolas de santidad de ambos se tocan, se entremezclan las radiaciones de la santidad de Dios que brilla en ambos. Estamos en primavera y flores exuberantes rodean la tumba y toda la creación es afectada por esta jubilosa resurrección. La luz triunfa sobre la oscuridad, la vida sobre la muerte.
Alain, en agosto el 2016.

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5.-La fiesta

La imagen de María Magdalena como pecadora arrepentida, fue popular en Occidente desde la Edad Media y, especialmente, desde el período de la Contrarreforma, porque la Iglesia fomentó la frecuencia de los sacramentos, en especial los de la eucaristía y de la penitencia. La historia de María Magdalena se convirtió en una de las encarnaciones más populares de esta idea.

Aunque la Iglesia Católica no se ha pronunciado oficialmente sobre realidad de la vida pecadora de María Magdalena, sin embargo ha aceptado la identificación de Santa María Magdalena con la pecadora arrepentida, tanto en la misa y como en el Oficio Divino.

La misa del 22 de julio era dedicada a “Santa María Magdalena, penitente”, y la lectura del Evangelio era el relato que hace San Lucas de la pecadora que lavó los pies de Nuestro Señor con sus lágrimas, los secó con sus cabellos, y finalmente los ungió con precioso ungüento.

El Papa Pablo VI reivindicó el buen nombre y trascendencia histórica y bíblica de María Magdalena en la reforma Litúrgica de 1969, señalando que María Magdalena no es la pecadora que afirmaba el papa Gregorio el Magno. Concretamente, en los textos litúrgicos, ya no se hace ninguna referencia -como sí ocurría antes del Concilio- a los pecados de María Magdalena o a su condición de "penitente", ni a las demás características que le provendrían de ser también María de Betania, hermana de Lázaro y de Marta.

También este aspecto de la tradición occidental que identificaba a María Magdalena con la hermana de Lázaro y con María de Betania ha sido revisada recientemente por la Iglesia Católica que ha dado su versión oficial sobre a distinción entre las tres mujeres, señaladas en los evangelios. Actualmente se considera que la identificación entre Magdalena, la pecadora y María es más bien una confusión sin ningún fundamento.

En junio de 2016, la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos elevó la conmemoración litúrgica de María de un memorial obligatorio a un día festivo , como el de la mayoría de los Apóstoles (como excepción, se conmemora a Pedro y Pablo con solemnidad). Se añadió un prefacio específico a la misa para referirse a ella explícitamente como el "Apóstol de los apóstoles".

«La Iglesia, tanto en Occidente como en Oriente, ha tenido siempre en gran consideración a Santa María Magdalena, la primera testigo y evangelista de la resurrección del Señor, y la ha celebrado de diversos modos. En la actualidad, cuando la Iglesia es llamada a reflexionar más profundamente sobre la dignidad de la mujer, la nueva Evangelización y la grandeza del misterio de la misericordia divina, ha parecido bien que el ejemplo de Santa María Magdalena fuera propuesto también a los fieles de un modo más adecuado. En efecto, esta mujer, conocida como aquella que ha amado a Cristo y que fue muy amada por Cristo; llamada por San Gregorio Magno “testigo de la divina misericordia” y por Santo Tomás de Aquino “la apóstol de los apóstoles”, puede ser hoy propuesta a los fieles como paradigma del servicio de las mujeres en la Iglesia».

«Por eso, el Sumo Pontífice Francisco ha establecido que la celebración de Santa María Magdalena, de ahora en adelante, sea inscrita en el Calendario Romano General con el grado de fiesta en vez de memoria, como hasta ahora».

«El nuevo grado celebrativo no conlleva ninguna variación sobre el día, en el que se realiza dicha celebración, y sobre los textos del Misal y de la Liturgia de las Horas, es decir:

a) permanece el mismo día dedicado a la celebración de Santa María Magdalena, tal como aparece en el Calendario Romano, es decir, el 22 de julio;

b) los textos a usar en la Misa y en el Oficio Divino son los mismos que aparecen en el Misal y en la Liturgia de las Horas del día indicado, con la incorporación en el Misal del prefacio propio, anexo a este decreto». 

(Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, día 3 de junio de 2016, solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús).

 En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación,
aclamarte siempre,
Padre todopoderoso,
de quien la misericordia
no es menor que el poder,
por Cristo, Señor nuestro.
El cual se apareció visiblemente en el huerto
a María Magdalena,
pues ella lo había amado en vida,
lo había visto morir en la cruz,
lo buscaba yacente en el sepulcro,
y fue la primera en adorarlo
resucitado de entre los muertos;

y él la honró ante los apóstoles
con el oficio del apostolado
para que la buena noticia de la vida nueva
llegase hasta los confines del mundo.
Por eso, Señor,
nosotros, llenos de alegría,
te aclamamos con los ángeles y con todos los santos, diciendo:
Santo, Santo, Santo...
(Prefacio propio de la festividad de santa María Magdalena)

la veneración de María Magdalena

En las iglesias ortodoxa y católica, la veneración de María Magdalena es diferente.

Su principal atributo se convierte en un recipiente con incienso.

La memoria de Santa Igual a los Apóstoles María Magdalena, excepto el 4 de agosto (22 de julio, estilo antiguo) [1] también se realiza en la tercera semana de Pascua , llamada semana de las mujeres portadoras de mirra .

 

6.-“apostola apostolorum"

Maria-Magdalena-anuncia-la-resurreccion-a-los-apostolesMaría Magdalena, la apóstol de los apóstoles

En su carta apostólica Mulieris Dignitatem ("Sobre la dignidad y la vocación de las mujeres", partes 67–69) del 15 de agosto de 1988, el Papa Juan Pablo II se ocupó de los eventos de Pascua en relación con las mujeres que estaban presentes en la tumba después de la Resurrección, en una sección titulada "Primeros Testigos de la Resurrección":

Las mujeres son las primeras en la tumba . Son los primeros en encontrarlo vacío. Ellos son los primeros en escuchar 'Él no está aquí. Ha resucitado , como dijo. [Mt 28: 6] Ellos son los primeros en abrazar sus pies. [cf. Mt 28: 9]. Las mujeres también son las primeras en ser llamadas a anunciar esta verdad a los apóstoles. [Mt 28: 1–10] [Lc 24: –11] El Evangelio de Juan (cf. también Mk 16: 9 enfatiza el papel especial de María Magdalena . Ella es la primera en encontrarse con Cristo resucitado. [...] De ahí que la llamaran "la apóstol de los apóstoles".

María Magdalena fue la primera testigo ocular de Cristo resucitado, y por esta razón también fueEl primero en atestiguarlo ante los apóstoles. Este evento, en cierto sentido, corona todo lo que se ha dicho anteriormente acerca de que Cristo confió las verdades divinas tanto a las mujeres como a los hombres.

El arzobispo Arthur Roche, Secretario de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, explica el significado del decreto por el que a partir de ahora María Magdalena será “festejada” litúrgicamente como el resto de los apóstoles:

“La decisión se inscribe en el contexto eclesial actual, que requiere una reflexión más profunda sobre la dignidad de la mujer, la nueva evangelización y la grandeza del misterio de la misericordia divina. San Juan Pablo II dedicó una gran atención no sólo a la importancia de la mujer en la misión de Cristo y de la Iglesia, sino también, y con especial énfasis, al papel especial de María Magdalena como primera testigo que vio al Resucitado y primera mensajera que anunció a los apóstoles la resurrección del Señor. La Iglesia, hoy en día, prosigue resaltando esta importancia – manifestada en el compromiso de una nueva evangelización -y quiere acoger sin distinción, hombres y mujeres de cualquier raza, pueblo, lengua y nación, para anunciarles la buena noticia del evangelio de Jesucristo, acompañarlos en su peregrinación terrena y ofrecerles las maravillas de la salvación de Dios. Santa María Magdalena es un ejemplo de evangelización verdadera y auténtica, es decir, una evangelista que anuncia el gozoso mensaje central de Pascua!. “El Santo Padre Francisco ha tomado esta decisión precisamente en el contexto del Jubileo de la Misericordia para destacar la importancia de esta mujer que mostró un gran amor por Cristo y fue muy querida por Cristo, como afirman hablando de ella Rabano Mauro ( "dilectrix Christi et Christo plurimum dilecta”: De vita beate Mariae magdalenae, Prologus) y San Anselmo de Canterbury ( "electa dilectrix et dilecta Electrix Dei», Oratio a LXXIII Sanctam Mariam Magdalenam). Es cierto que la tradición cristiana en Occidente, sobre todo después de San Gregorio Magno -señala el prelado- identifica en la misma persona a María de Magdala, la mujer que derramó perfume en la casa de Simón el fariseo, y a la hermana de Lázaro y Marta. Esta interpretación continuó y tuvo influencia en los autores eclesiásticos occidentales, en el arte cristiano y en los textos litúrgicos relacionados con la santa. Los bolandistas expusieron ampliamente el problema de la identificación de las tres mujeres y prepararon el camino para la reforma litúrgica del calendario romano. Con la actuación de la reforma, los textos del Misal Romano, de la Liturgia de las Horas y del Martirologio Romano se refieren a María de Magdala. Es seguro que María Magdalena formaba parte del grupo de los discípulos de Jesús, que lo siguió hasta el pie de la cruz y, que en el huerto donde se encontraba la tumba, fue la primera "”testis divinae misericordiae", como afirma san Gregorio Magno. El Evangelio de Juan dice que María Magdalena lloraba porque no había encontrado el cuerpo del Señor y Jesús tuvo misericordia de ella haciéndose reconocer como Maestro y transformando sus lágrimas en alegría pascual”. El arzobispo aprovecha la ocasión para evidenciar dos ideas inherentes a los textos bíblicos y litúrgicos de la nueva fiesta, que contrirbuyen a comprender mejor la importancia actuala de una santa como María Magdalena. “Por una parte -afirma- tuvo el honor de ser el "el primer testigo” de la resurrección del Señor, la primera en ver la tumba vacía y la primera en escuchar la verdad de su resurrección. Cristo tiene una consideración y una compasión especial por esta mujer, que manifiesta su amor por él, buscándolo en el huerto con angustia y sufrimiento, con "lacrimas humilitatis", como dice San Anselmo. En este sentido, me gustaría señalar el contraste entre las dos mujeres presentes en el jardín del paraíso, y en el jardín de la resurrección. La primera difundió la muerte allí donde había vida; la segundo anunció la Vida desde un sepulcro, un lugar de muerte... Además, en el jardín de la resurrección es donde el Señor dice a María Magdalena: "Noli me tangere". Es una invitación no sólo a María, sino también a toda la Iglesia, a entrar en una experiencia de fe que sobrepasa todo apropiación materialista y comprensión humana del misterio divino. ¡Tiene un alcance eclesial! Es una buena lección para todos los discípulos de Jesús: no buscar seguridades humanas ni títulos mundanos sino la fe en Cristo vivo y resucitado”. “Precisamente porque fue testigo ocular de Cristo resucitado fue también, por otra parte, la primera en dar testimonio delante de los apóstoles. Cumplió con el mandato del Resucitado: "Vé donde mis hermanos y diles: "... María de Magdala fue a anunciar a los discípulos: " He visto al Señor "y “lo que El le había dicho". De este modo se convierte, como ya se ha señalado, en evangelista, es decir, en mensajera que anuncia la buena nueva de la resurrección del Señor; o como decían Rabano Mauro y Santo Tomás de Aquino, en "apóstola de los apóstoles", porque anunció a los apóstoles aquello que, a su vez, ellos anunciarán a todo el mundo. Con razón el Doctor Angélico utiliza este término aplicándolo a María Magdalena: es un testigo de Cristo resucitado y anuncia el mensaje de la resurrección del Señor, al igual que los otros apóstoles. Por lo tanto -finaliza mons. Roche- es justo que la celebración litúrgica de esta mujer tenga el mismo grado de festividad que se da a la celebración de los apóstoles en el calendario romano general y que se resalte la misión especial de una mujer, que es ejemplo y modelo para todas las mujeres de la Iglesia”. (Arthur Roche, Secretario de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, Viernes 10.06.2016). 

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7.-Oración

En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación,
aclamarte siempre,
Padre todopoderoso,
de quien la misericordia
no es menor que el poder,
por Cristo, Señor nuestro.
El cual se apareció visiblemente en el huerto
a María Magdalena,
pues ella lo había amado en vida,
lo había visto morir en la cruz,
lo buscaba yacente en el sepulcro,
y fue la primera en adorarlo
resucitado de entre los muertos;

y él la honró ante los apóstoles
con el oficio del apostolado
para que la buena noticia de la vida nueva
llegase hasta los confines del mundo.
Por eso, Señor,
nosotros, llenos de alegría,
te aclamamos con los ángeles y con todos los santos, diciendo:
Santo, Santo, Santo...
(Prefacio propio de la festividad de santa María Magdalena)

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